Muchos tenemos grabado en nuestra memoria aquellas vacaciones o veranos que nos marcaron la vida; sin embargo, para muchos niños y niñas con menos oportunidades, las vacaciones son momentos anodinos, aburridos, sin ningún aliciente y alejados de todo aquello que debiera ser un momento de disfrute. Lo anterior no hace más que agrandar la brecha educativa que, en el futuro, marcará la vida y desarrollo de muchos jóvenes, impidiéndoles romper con el círculo vicioso de la pobreza.